Casi siempre empieza igual: un martes cualquiera, a media mañana y en mitad de la jornada, entra un SMS de un remitente que nunca habías visto, PROCOBRO, con un número de expediente, una cantidad y una frase que da un vuelco al estómago, del estilo de «última oportunidad antes de iniciar acciones». A partir de ahí la secuencia también se repite: primero el susto, después la búsqueda desesperada en Google y, casi siempre, las ganas de pagar lo que sea con tal de que aquello pare.
Nuestra intención con este artículo es que no hagas eso último, o al menos no todavía.
En Oportuna Legal, despacho de abogados en Vigo especializado en Derecho Bancario y deuda impagada, llevamos años sentados enfrente de personas que llegan con ese mensaje en el móvil, y hay algo que podemos afirmar con bastante seguridad: en un porcentaje muy alto de casos, la cantidad que Procobro reclama no es la que finalmente se acaba pagando. Unas veces porque la deuda estaba prescrita; otras porque el contrato original contenía intereses que ningún juez validaría; y en no pocas ocasiones, sencillamente, porque no eran capaces de acreditar que ese crédito fuera suyo.
Lo que viene a continuación es, en esencia, lo que te manifestaríamos en una primera consulta, sin tecnicismos innecesarios y sin venderte humo.
¿Qué es Procobro?
Procobro es una empresa española dedicada al recobro de deudas que opera de dos formas: gestionando cobros por encargo de otras compañías y comprando carteras de deuda impagada para reclamarlas por cuenta propia. No es un juzgado, no es un organismo público y no es la policía, aunque el tono de sus comunicaciones induzca a confusión con frecuencia. Se trata de una sociedad mercantil privada que gana dinero cobrando deudas que otros dieron por perdidas.
Esa doble naturaleza no es un matiz menor, porque determina exactamente qué pueden hacerte.
Procobro como agencia de recobro
En su primera faceta, Procobro actúa como intermediario: una financiera, una compañía de telecomunicaciones o una eléctrica le encarga que recupere un impago, de modo que gestiona el cobro sin ser titular del crédito. El acreedor sigue siendo la empresa original y, en este escenario, Procobro por sí mismo no puede demandarte, sencillamente porque el crédito no le pertenece.
Procobro como comprador de deuda (fondo buitre)
En su segunda faceta, Procobro adquiere carteras completas de impagados a un precio muy inferior a su valor nominal —en algunas operaciones hablamos de céntimos por euro— y pasa a convertirse en el nuevo acreedor mediante una cesión de crédito. Es lo que en el despacho llamamos fondo de deuda y lo que popularmente se conoce como fondo buitre. En este caso sí puede reclamarte judicialmente.
Procobro hace las dos cosas, y en muchas ocasiones aparece vinculada a vehículos inversores que son quienes realmente han adquirido la cartera, mientras que la marca comercial desde la que te llaman es otra distinta. De ahí un detalle que importa más de lo que parece: el nombre que aparece en el móvil no siempre coincide con quién te reclama legalmente. Pueden telefonearte desde una «asesoría jurídica» con una denominación que suena muy institucional, pero lo único que vale es la razón social completa y el CIF que consten por escrito en la documentación. Si no te lo envían por escrito, no tienes nada.
¿Procobro es legal?
Sí. Procobro es una empresa legalmente constituida y su actividad es lícita: comprar deuda y reclamar es un negocio perfectamente legal en España. Lo que no siempre resulta legal es cómo se reclama, y esa distinción conviene tenerla clara desde el principio, porque de ella depende buena parte de lo que puedes hacer para defenderte.
¿Por qué Procobro me reclama una deuda que no recuerdo?
Porque tu acreedor original vendió esa deuda dentro de una cartera de impagados y la cesión no requiere tu consentimiento. Es la pregunta número uno que recibimos en el despacho y la respuesta suele ser poco épica.
El Código Civil, en sus artículos 1526 y siguientes, permite ceder un crédito sin necesidad de que el deudor lo autorice; no pueden pedirte permiso porque no lo necesitan. Otra cosa muy distinta es que tengan que poder acreditar esa cesión, y ahí es justamente donde más flaquean estas reclamaciones, como veremos enseguida.
Por eso acaba reclamando una empresa de la que jamás habías oído hablar el saldo de un microcrédito de 2019, de una tarjeta que dejaste de usar hace años o de una línea de móvil que en su día diste de baja a medias. La deuda ha ido cambiando de manos, engordando por el camino con intereses de demora y comisiones por reclamación de posiciones deudoras, hasta terminar en una cartera que alguien compró al peso.
Hay, además, un detalle práctico que conviene conocer: el artículo 1527 del Código Civil establece que el deudor que paga al acreedor original antes de tener conocimiento de la cesión queda liberado. Si has seguido pagando a quien firmaste, guarda esos justificantes; nos han resuelto más de un expediente.
¿Llevas años pagando una tarjeta que no baja?
Eso tiene nombre y tiene solución. Analizamos tu caso gratis y solo cobramos si ganamos. No sigas alimentando una deuda que quizá ni siquiera es válida.
SMS de Procobro: qué significa y qué hacer
Un SMS de Procobro significa únicamente dos cosas: que alguien afirma que existe una deuda a tu nombre y que el asunto se encuentra en fase extrajudicial. No es una notificación judicial, no es un embargo y no acredita la deuda. Si ya te hubieran demandado, quien se pondría en contacto contigo sería el juzgado, con un funcionario y un papel, no un mensaje de texto.
Buena parte de las consultas que entran en el despacho llegan por esta vía, así que merece la pena desmontar el mensaje pieza a pieza. Los SMS de Procobro suelen responder a una estructura muy reconocible: un número de expediente, un importe, alguna referencia a la «gestión prejudicial» o a la «vía judicial» y una llamada a la acción cargada de urgencia, ya sea un teléfono al que llamar, un enlace o un plazo que vence el viernes. Todo ello está diseñado para producir tres efectos concretos: miedo, prisa y contacto telefónico. El teléfono es el objetivo real, porque por escrito tienen que ser prudentes, mientras que en una llamada la presión funciona mucho mejor y no queda rastro.
Qué hacer si recibes un SMS de Procobro
Lo primero, no borrarlo. Ese SMS es una prueba, así que conviene hacer captura con fecha, hora y número emisor, y guardarla en una carpeta donde vayas archivando también cada llamada, correo y carta. Si más adelante hay que discutir fechas de prescripción o denunciar prácticas abusivas, ese archivo vale oro.
Lo segundo, no llamar al número que te indican; y si llamas, no confirmar nada. Una frase tan inocente en apariencia como «sí, esa deuda es mía, pero ahora mismo no puedo pagar» puede tener consecuencias jurídicas serias, por razones que explicamos más abajo.
Lo tercero, contestar por escrito, ya sea por correo electrónico o por burofax, solicitando la documentación completa: contrato original, liquidación detallada de la deuda y documento acreditativo de la cesión del crédito, todo ello sin comprometerte a nada y sin reconocer nada. Ese requerimiento, además, produce un efecto colateral muy útil, porque convierte la deuda en discutida y eso condiciona directamente su presencia en los ficheros de morosidad.
Y lo cuarto: si ya has hecho todo lo anterior y siguen escribiéndote sin aportar un solo documento, ya no estás ante una gestión de cobro ordinaria, sino ante pura presión comercial.
«Procobro me amenaza»: qué puede y qué no puede hacer
Este es el punto en el que más gente llega al despacho con ansiedad real, de modo que merece tratarse con calma y separando con claridad las dos categorías.
Lo que Procobro sí puede hacer legalmente
Procobro puede contactar contigo por teléfono, SMS, correo electrónico o carta para reclamarte el pago; puede reclamarte el principal más los intereses y gastos que resulten legalmente exigibles, aunque después haya que discutir si lo son todos los que figuran en su carta; puede incluir tus datos en un fichero de morosidad como ASNEF o BADEXCUG, siempre que se cumplan los requisitos legales; y puede demandarte, si ha comprado la deuda, normalmente por la vía del proceso monitorio.
Lo que Procobro no puede hacer
- No puede embargarte. Ninguna empresa privada puede hacerlo. El embargo lo acuerda un juzgado, dentro de un procedimiento de ejecución y después de un proceso judicial. Si alguien te asegura por teléfono que «mañana se ejecuta el embargo de tu nómina» sin que exista una demanda notificada, te está mintiendo.
- No puede entrar en tu domicilio, ni registrar nada, ni llevarse nada. Si un gestor se presenta en tu puerta, se trata de una visita comercial y no estás obligado a abrir, ni a identificarte, ni a firmar documento alguno.
- No puede amenazarte con la cárcel, sencillamente porque en España no existe la prisión por deudas civiles.
- No puede contar tu situación a terceros, ni a tu familia, ni a tus vecinos, ni a tu empresa. Comunicar a un tercero que tú tienes una deuda constituye una cesión de datos personales sin base legítima y una vulneración de tu intimidad.
- No puede llamarte de forma desproporcionada. Varias llamadas diarias durante semanas, en horario nocturno o en fin de semana, o realizadas desde números distintos para esquivar bloqueos, no encajan en lo que razonablemente cabe llamar insistencia comercial.
- No puede hacerse pasar por lo que no es. Presentarse como un juzgado, como un abogado del turno de oficio o emplear formatos que imiten una notificación judicial resulta especialmente grave.
Cómo denunciar el acoso telefónico de Procobro
Si en tu caso esa línea ya se ha cruzado, hay un orden de actuación que funciona. Documenta primero: registro de llamadas con fecha y hora, capturas de los SMS, correos y cartas; y si han contactado con tu trabajo o con un familiar, pide a esa persona que escriba brevemente qué le dijeron y cuándo. Ejercita después tu derecho de oposición al tratamiento de tus datos frente a la empresa, por escrito y con acuse de recibo, indicando que solo aceptas comunicaciones por vía escrita. Reclama, si la situación persiste, ante la Agencia Española de Protección de Datos, que es un trámite gratuito, se presenta por sede electrónica y ha derivado en sanciones a empresas de recobro por prácticas de este tipo. Y valora, únicamente si hay amenazas expresas o coacciones, la vía penal, que no es lo habitual pero existe y conviene no banalizar en ninguno de los dos sentidos.
Por último, llámanos. En cuanto un despacho se persona y comunica que la interlocución pasa a través de nosotros, el volumen de llamadas suele descender de forma llamativa. No es ninguna magia: saben que, a partir de ese momento, todo queda documentado.
¿Hay que pagar a Procobro? Qué comprobar antes de dar un euro
No necesariamente. Antes de pagar hay que verificar tres cosas: que Procobro pueda acreditar documentalmente la deuda y la cesión, que la deuda no haya prescrito y que el importe reclamado no incluya intereses usurarios, intereses de demora abusivos o comisiones nulas. El orden importa, porque cada comprobación puede cerrar el asunto antes de llegar a la siguiente.
¿Puede Procobro acreditar que la deuda es tuya?
La carga de la prueba la tienen ellos y no tú, aunque suene elemental. Para sostener la reclamación necesitan poder aportar el contrato original firmado, una liquidación detallada que desglose cuánto era principal, cuánto interés y cuánto comisión, así como qué cantidades se pagaron en su día, y el documento de cesión que acredite que ese crédito concreto pasó a su titularidad.
En carteras adquiridas al por mayor, esa documentación se pierde con una frecuencia que sorprende: los contratos originales están en el archivo de una financiera que a veces ya ni existe, y lo que suelen aportar es un extracto de cartera con tu nombre y un número, que no prueba nada. Conviene añadir una advertencia sobre la cesión, porque no basta con exhibir un contrato marco genérico de compraventa de carteras: hay que poder identificar tu crédito dentro de esa operación.
¿Está prescrita la deuda que reclama Procobro?
La regla general es de cinco años para las acciones personales, conforme al artículo 1964 del Código Civil tras la reforma de 2015, y de tres años para determinadas prestaciones periódicas y servicios según el artículo 1967. Esta es, en la práctica, la defensa más contundente y, a la vez, la más desconocida, porque las deudas no son eternas.
Antes de 2015 el plazo general era de quince años, con un régimen transitorio que conviene revisar caso por caso. El cómputo arranca desde que la deuda pudo reclamarse, pero se interrumpe, según el artículo 1973, por una reclamación judicial, por una reclamación extrajudicial fehaciente del acreedor y, muy especialmente, por cualquier acto de reconocimiento de la deuda por tu parte.
Este último punto es el que nos gustaría que se te quedara grabado, porque un pago de veinte euros a cuenta reinicia el contador desde cero, decir por teléfono «sí, la reconozco, pero dame tiempo» puede reiniciarlo igualmente y firmar un acuerdo de pagos sobre una deuda prescrita la resucita entera. De ahí que, cuando alguien nos llama diciendo que le han ofrecido pagar cincuenta euros al mes y está pensando en aceptar, lo primero que preguntamos es de qué año es la deuda.
¿Es legal el importe que reclama Procobro?
Casi nunca coincide lo que reclaman con lo que resultaría realmente exigible, y los frentes suelen ser siempre los mismos.
En cuanto a los intereses remuneratorios usurarios, el Tribunal Supremo viene midiendo la usura, desde la sentencia 628/2015, comparando el interés del contrato con el interés normal del dinero para ese producto concreto; la sentencia 149/2020 precisó que la comparación debe hacerse con la categoría más específica disponible; y para las tarjetas revolving, la sentencia 258/2023 fijó un criterio operativo, de modo que hay usura cuando la TAE supera en torno a seis puntos porcentuales la media del producto en la fecha de contratación. La consecuencia no es menor, porque el préstamo usurario es nulo y solo se debe el capital efectivamente recibido.
Respecto de los intereses de demora abusivos, la sentencia 165/2015 los considera abusivos cuando superan en más de dos puntos el interés remuneratorio pactado, en cuyo caso se anulan sin sustitución. A ello suele sumarse la falta de transparencia en la contratación, que abarca desde la letra ilegible hasta la ausencia de información precontractual o las subidas unilaterales del límite o del tipo, y las comisiones por reclamación de posiciones deudoras, que los tribunales vienen anulando de forma sistemática cuando se aplican automáticamente y sin acreditar una gestión real.
Aquí es donde está el margen de negociación de verdad: cuando se depura una deuda de todos estos conceptos, no resulta extraño que el saldo se reduzca a la mitad, y en los casos de usura, a bastante menos.
Queda una cuarta comprobación, que ya no es jurídica sino aritmética: si la deuda resulta válida, está acreditada y el importe es correcto, la pregunta deja de ser cómo defenderte y pasa a ser cómo salir. Para orientarte en dos minutos sobre si tu situación encaja en una exoneración, puedes usar nuestro simulador de segunda oportunidad antes de seguir leyendo.
¿Puede Procobro demandarme? El proceso monitorio
Sí, si ha comprado la deuda. La vía habitual es el proceso monitorio, regulado en los artículos 812 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil, y te concede veinte días hábiles desde la notificación para pagar, oponerte o no hacer nada. Este es el riesgo real y conviene entenderlo bien, porque es el momento exacto en el que se gana o se pierde el asunto.
Procobro presenta al juzgado una petición acompañada de la documentación que tenga y el juzgado te requiere de pago. La tercera de las tres opciones que se te abren entonces es, con diferencia, la peor, y también la más frecuente: si no compareces ni te opones, el letrado de la Administración de Justicia dicta decreto dando por terminado el monitorio y queda abierta directamente la vía de ejecución. Es entonces cuando llega el embargo, que puede alcanzar a cuentas bancarias, a devoluciones de Hacienda, a otros bienes y también a la nómina, si bien en este último caso con los límites del artículo 607 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que declara inembargable el importe del salario mínimo interprofesional y establece una escala progresiva sobre el exceso.
Existe, no obstante, un detalle procesal muy relevante cuando actúas como consumidor: el artículo 815.4 obliga al juzgado a examinar de oficio, antes de requerirte el pago, si el contrato contiene cláusulas abusivas. Es un filtro que se introdujo precisamente por la avalancha de monitorios promovidos por compradores de deuda, aunque conviene no confiarse, porque se trata de un control documental y de mínimos que en ningún caso sustituye a tu defensa.
Si te opones, el monitorio termina y el asunto continúa por los cauces del juicio verbal, cuando la reclamación no supera los 15.000 €, o del juicio ordinario si los excede. Y aquí ocurre algo que en la práctica juega a tu favor, y es que a estos fondos les interesa poco pleitear: su modelo de negocio se basa en el volumen y, sobre todo, en quienes no se defienden, de modo que un procedimiento contradictorio, con un abogado enfrente exigiendo el contrato original y la cadena completa de cesiones, les resulta caro y de resultado incierto.
Si ya has recibido una notificación de monitorio, ten presente que el plazo es cerrado y no admite prórroga. Te explicamos paso a paso cómo oponerse a un proceso monitorio promovido por un fondo de deuda, con los motivos que funcionan y los que no.
Errores frecuentes ante una reclamación de Procobro
Estos son los cinco que más se repiten en las consultas que atendemos, ordenados por lo caros que salen:
- Pagar una cantidad pequeña «para que dejen de llamar». Es el más caro de todos. Ese gesto puede reiniciar la prescripción de una deuda de hace ocho años y devolverla a la vida entera.
- Reconocer la deuda por teléfono. Bastan cuatro palabras, «sí, esa es mía», para costarte la mejor defensa que tenías.
- Ignorar una notificación judicial. El SMS puedes ignorarlo; el sobre del juzgado, jamás, porque son veinte días hábiles para oponerte en plazo y después ya no hay vuelta atrás.
- Negociar sin haber revisado antes el contrato. Así es como se llega a acordar el pago de 4.000 € por una deuda que, una vez depurada de intereses usurarios, era de 1.100 €.
- Aguantar el acoso sin contárselo a nadie. Es el más silencioso. Mucha gente lo vive con vergüenza y deja pasar meses, cuando no hay absolutamente nada de lo que avergonzarse y sí herramientas legales concretas para pararlo.
Desde nuestro despacho de Vigo trabajamos exclusivamente en Derecho Bancario y reestructuraciones financieras, y prestamos servicio en toda Galicia y en el resto de España.
Cuando entra un asunto de Procobro, el proceso es siempre el mismo. Analizamos primero toda la documentación que conserves, desde los SMS y las cartas hasta los contratos y extractos, si los tienes. Requerimos después formalmente a la empresa la acreditación completa de la deuda y de la cesión, y ejercitamos en paralelo tus derechos en materia de protección de datos. A continuación estudiamos el contrato de origen para detectar usura, intereses de demora abusivos, falta de transparencia o comisiones nulas, y comprobamos tanto la prescripción como la cadena de cesiones. Con todo eso sobre la mesa te damos una recomendación concreta: impugnar, negociar con una cifra realista o acudir a la Segunda Oportunidad.
Cancelar la deuda de Procobro con la Ley de Segunda Oportunidad
Si Procobro es uno de varios acreedores y las cuentas no salen, la Ley de Segunda Oportunidad permite a una persona física insolvente y de buena fe obtener la exoneración del pasivo insatisfecho, es decir, la cancelación judicial de las deudas que no puede pagar, incluida la de Procobro.
Tras la reforma concursal de 2022 el procedimiento se simplificó de forma notable y se abrió la posibilidad de exonerar sin liquidar la vivienda en determinados supuestos, mediante un plan de pagos. Los efectos, además, son inmediatos y muy tangibles: se paran los embargos, cesan las reclamaciones y sales de los ficheros de morosidad.
No es un trámite que convenga afrontar sin acompañamiento, porque la buena fe y el detalle del inventario de acreedores se examinan con lupa. Nuestros abogados de segunda oportunidad estudian primero si el perfil encaja y, cuando el asunto exige abrir un concurso con masa o discutir la calificación, entra el equipo de abogados de derecho concursal que lleva estos procedimientos en los juzgados de lo mercantil.
Si prefieres hacerte una idea antes de llamar a nadie, empieza por el simulador gratuito: en un par de minutos sabrás si merece la pena tener la conversación.
Preguntas frecuentes sobre Procobro
¿Procobro es legal?
Sí. Es una empresa española constituida legalmente y dedicada al recobro y a la compra de deuda impagada, de modo que su actividad es lícita. Cuestión distinta es que determinadas prácticas concretas de presión puedan no serlo.
¿Procobro puede embargarme la nómina o la cuenta?
No directamente, porque ninguna empresa privada puede embargar: solo un juzgado puede acordarlo, y siempre dentro de un procedimiento judicial que previamente se te ha notificado. Ahora bien, Procobro sí puede provocar el embargo de forma indirecta si te demanda y gana.
Me han enviado un SMS de Procobro con un enlace, ¿lo abro?
Con precaución. Verifica siempre el remitente y no introduzcas datos bancarios ni personales en formularios a los que hayas llegado desde un SMS, porque existe suplantación de marcas de recobro con fines fraudulentos. Ante la duda, no pinches y solicita la información por escrito a una dirección corporativa verificable.
¿Puedo bloquear los números de Procobro?
Puedes, aunque conviene tener presentes dos cosas: no resuelve el problema de fondo y, si el asunto acaba en el juzgado, es preferible haber documentado los contactos que haberlos hecho desaparecer. Bloquea si lo necesitas para vivir tranquilo, pero guarda todo lo recibido hasta ese momento y canaliza la comunicación por escrito.
Procobro me reclama una deuda de hace más de ocho años, ¿tengo que pagarla?
Probablemente esté prescrita, si bien hay que verificar si el plazo se interrumpió en algún momento por una reclamación fehaciente o por un reconocimiento tuyo. Y una advertencia importante: la prescripción hay que alegarla, no opera sola, de manera que si te demandan y no la invocas, el juzgado no la aplicará de oficio.
Procobro ha llamado a mi madre y a mi trabajo, ¿eso es legal?
No. Revelar a un tercero que tienes una deuda constituye una comunicación de datos personales sin base legítima. Documenta cuándo ocurrió y qué se dijo, y reclama ante la Agencia Española de Protección de Datos.
¿Puede Procobro incluirme en ASNEF o BADEXCUG?
Sí, pero solo si se cumplen los requisitos del artículo 20 de la LOPDGDD: que la deuda sea cierta, vencida y exigible, que haya existido un requerimiento previo de pago, que te notifiquen la inclusión, que no permanezca más de cinco años y que no se trate de una deuda discutida. Si falta alguno de ellos puedes exigir la cancelación y reclamar una indemnización por intromisión ilegítima en el derecho al honor, cuya cuantía no tiene por qué guardar proporción con el importe de la deuda.
Si negocio una quita con Procobro, ¿salgo automáticamente de ASNEF?
No de forma automática. Tiene que constar expresamente en el acuerdo, junto con la carta de pago que declare saldada la deuda; si no lo exiges por escrito, lo habitual es que el fichero se quede exactamente como estaba.
¿Necesito abogado para oponerme a un monitorio de Procobro?
Para presentar el escrito de oposición inicial la ley no lo exige; para el juicio posterior, cuando la cuantía supera los 2.000 €, sí. Nuestra recomendación, en cualquier caso, es clara: los motivos de oposición hay que plantearlos bien desde ese primer escrito, porque es ahí donde se juega el asunto.