Tarjetas sin límite de crédito y tarjetas con crédito limitado

Todos conocemos, e incluso tenemos, las tarjetas de crédito o las tarjetas revolving ordinarias, instrumentos de pago que sirven para realizar compras en cualquier momento, bien sea aplazando el pago o realizando el abono dentro del plazo indicado.

Sin embargo, también existe otro tipo de tarjetas a las que acceder es mucho más complicado. Tan complicado como que solo se pueden conseguir mediante invitación del proveedor de este servicio.

Tarjetas sin límite de crédito

Están dirigidas a personas con un alto poder adquisitivo que de manera cotidiana realizan transacciones en las que se ven envueltas cifras estratosféricas.

Con esta tarjeta se puede adquirir cualquier producto independientemente de su precio de manera inmediata, por lo que en cuestión de segundos el titular de esta se puede hacer con un jet privado o cualquier otro artículo de lujo que podamos imaginar.

Posiblemente la entidad más famosa en todo el mundo que ofrece este servicio es American Express.

Eso sí, para que no te retiren la facultad de hacer uso de ella, el usuario debe gastar un mínimo de 220.500 euros al año. Se calcula que únicamente 17.000 personas en todo el mundo tienen acceso a estas tarjetas.

Tarjetas de crédito más accesibles

Teniendo en cuenta que el resto de los mortales no va a recibir en su vida una invitación para pertenecer a este club tan selecto, debemos contemplar otras opciones de acceso menos restringido y que limitan el crédito del que podemos disponer.

En el día a día se utilizan de manera cada vez más habitual tarjetas de crédito y tarjetas revolving.

Ambas tarjetas funcionan a crédito pero, a menudo, la modalidad revolving genera unos intereses altísimos para aquellos que utilizan este mecanismo.

Lo que ocurre es que cuando el usuario paga cada mes la cuota correspondiente, únicamente amortiza la deuda de manera parcial, por lo que el restante se va acumulando mes a mes y los intereses que se aplican al aplazamiento llegan a superar el 20% T.A.E. en la mayoría de las ocasiones.

¿Qué límite de crédito se fija?

No existe un límite de crédito predeterminado, sino que la entidad financiera lo establece para cada caso en concreto teniendo en cuenta la solvencia o el historial crediticio de aquel que la solicita.

Será mucho más fácil que la entidad financiera te conceda una tarjeta de crédito con un límite bajo, como puede ser de 500 euros, que otras a las que se les fije un límite de crédito mucho más alto.

En ese caso necesitarás acreditar que eres lo suficientemente solvente para afrontar el pago de la deuda en la que puedas incurrir.

El banco puede comunicarte un cambio el límite durante la vigencia del contrato si observa que se producen alteraciones en la solvencia del usuario o modifica su política de riesgos.

Los usuarios también pueden solicitar una modificación del límite. Si lo que pretendes es solicitar una modificación a la baja no habrá ningún problema.

Sin embargo, si lo que quieres es aumentarlo la entidad estudiará tu solicitud para decidir si te concede o no la ampliación.

Para poder llevar a cabo el estudio, normalmente precisan que proporciones datos sobre tus ingresos y consulte la información sobe tus créditos a la Central de Información de riesgos del Banco de España (CIRBE), en el que figuran todos tus créditos de importe superior a mil euros.

Aquí podría aparecer reflejado el crédito disponible en otras tarjetas de crédito de las que seas titular.

Funcionamiento del límite de la tarjeta de crédito

Cada vez que realizas un pago con tu tarjeta se practica una anotación en tu cuenta de crédito. Los pagos se van sumando hasta alcanzar el límite de crédito.

Una vez hayas alcanzado el límite de crédito ya no podrás hacer más compras. Cuando llegue la fecha de pago y devuelvas el crédito utilizado, ya podrás disponer de él nuevamente.

Si haces uso de la modalidad de pago aplazado, cuando llegue el momento de pagar, tendrás que abonar la cuota mensual que hayas elegido. Una parte de la cuota se destinará al pago de los intereses y otra a la devolución de parte del crédito empleado.

El resto del crédito quedará pendiente y sobre él se calcularán los intereses a abonar el mes siguiente.

Debes tener especial cuidado a la hora de emplear esta modalidad de pago, ya que se suelen aplicar unos intereses muy elevados a aquellas cantidades cuyo pago hemos aplazado, cosa que no sucede si no aplazamos el pago de la deuda.

Por todo ello, aunque estas tarjetas son una manera muy cómoda y rápida de obtener crédito para realizar nuestras compras cómo y cuándo queramos, debemos tener especial cuidado con la modalidad de pago escogida y los intereses que se le aplican, o de lo contrario nos podemos encontrar pagando una deuda pequeña a simple vista durante un período de tiempo prolongado.

Para saber si tienes una tarjeta y estás pagando intereses abusivos, contacta con un Abogado experto en la materia que revise tu contrato.